Foto: THINKSTOCK – www.hacerfamilia.com

Un primer paso para consolidar el éxito de una relación de pareja, está en respetar mutuamente la interacción con los 3 mundos que conforman y cohabitan en una relación de pareja: “Tu mundo”, “Mi mundo” y “Nuestro mundo”. Definir de una manera amplia tanto los espacios individuales como los espacios compartidos, a la vez que delimitamos sus márgenes y competencias puede ayudar a mantener una buena relación en pareja larga y duradera.

Los tres mundos de la pareja

En la relación de pareja, puede resultar igual de difícil mantener, los 3 mundos: el tuyo, el mío y el suyo. Cuidar y alimentar “mi mundo” es tan importante como dar paso a la construcción de “nuestro mundo”. Este último mundo, el nuestro, hay que construirlo juntos.

Se trata de encontrar conexiones entre algunas de aquellas cosas que cada uno trae en su mochila; de elegir conscientemente lo que hay de bueno y de “útil” de cada uno;  de dejar fuera lo malo o inadecuado que se ha identificado (o que al menos se intenta). Especialmente entran aquí aquellas cuestiones que traemos de nuestras familias de origen, que no han sido cuestionadas, que simplemente las hemos aceptado y asumido, como una herencia invisible, como verdades incuestionables… que dentro de la pareja pueden ser motivo de diferencias, desencuentros y conflictos. ¿Y que hay de cierto en ese legado de familia incuestionado? ¿Y que hay de útil? ¿Me sirve a mí y a mi proyecto de pareja? ¿Lo quiero mantener? ¿O es posible transformarlo? Todas estas preguntas deben ser objeto de reflexión.

El mundo personal de tu pareja y el de ambos

Tu pareja encontrará en “su mundo” el espacio para descansar de ti. Al igual que tú, en tu mundo, podrás tomarte el descanso que, a veces, necesites de él o ella.

Respetar el “mundo personal del otro u otra” es, efectivamente, la mejor manera de postergar la llegada del aburrimiento y de la rutina. Sin embargo, no significa que jamás vayas a ser partícipe de éste. Se es partícipe en el mundo de tu pareja desde la libertad, la invitación, la proposición, la opción de elegir y decir Si o No; respetando y aceptando la privacidad y la autonomía de algunas áreas de la vida de tu pareja.

Es en el mundo de ambos, “lo nuestro”, donde los dos tendrán decisiones e injerencias de manera equitativa. Este se compone de fragmentos de “mi mundo” y de “tu mundo”: tales como los amigos que se vuelven comunes, las actividades que los dos practican juntos, y de otros y nuevos elementos que van surgiendo conforme crece la relación de pareja. Es aquí donde habita la relación y el encuentro.

La vida en pareja implica cambios

Una vida en pareja implica nuevos aprendizajes, nuevos comportamientos, actitudes y hábitos. Implica cambios.

  • ¿En qué medida estoy dispuesto/a a cambiar por una vida sana y autónoma de pareja?
  • ¿Qué precio estoy dispuesto/a a pagar por mi cambio? Y si lo hago ¿Qué gano y qué pierdo?
  • ¿En qué medida me compensa cambiar aspectos de mí en pos de una relación de pareja?

Encontrar las propias respuestas a estas preguntas es esencial para el éxito y la supervivencia de la pareja. El tiempo que dediquemos a ello ¡lo vale!

Si conseguimos que los 3 mundos cohabiten sin colapsarse entre sí, la armonía en la dinámica de pareja se vuelve una constante.

“Elige a tu pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90% de toda tu felicidad o tu tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, el trabajo apenas empieza.”

H Jackson Brown

Artículo publicado por Carina Sampó Franco en:

Revista Hacer Familia

 

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