Post publicado originalmente el 10.02.2010

La siguiente reflexión tiene su origen, en parte en una lectura de Paulo Cohelo, en parte en un trabajo reciente que llevé en mi consulta de terapia psicodramática, en parte en un proceso personal.

“Dar vuelta la página”, “cerrar etapas”, “cerrar una puerta”, “acabar una historia”, “terminar un capítulo”….

Lo llamemos como lo llamemos, lo importante es dar cierre, es concluir, es despedirse, es poner un punto final. Para ello es necesario saber cuándo se termina una etapa de tu vida.

Cada cosa que existe en este mundo terrenal, tiene un comienzo, un desarrollo y un final: una vida, un libro, un trabajo, un año, una semana, un minuto, una relación, una amistad… Podemos perder mucho de nuestro tiempo recordando, pasando una y otra vez por la misma página, por las mismas escenas preguntándonos ¿por qué y cómo es que ocurrió? Caer en ese círculo vicioso, nos desgasta, nos estanca y perdemos energía e ilusión para emprender nuevos proyectos!

Lo que no podemos hacer, es estar en el presente viviendo en el pasado, alimentándonos de recuerdos, de nostalgias, de porqués… lo que sucedió, sucedió, hay que soltar amarras, desprenderse, desligarse. Hay que nutrirse del presente!

Una pequeña clave

Cambiar el ¿Por qué pasó? por el ¿Para qué? y el ¿Qué?

¿Para qué necesito vivir esta experiencia? ¿Qué necesito aprender de ella? ¿En qué me hace mejor persona? ¿En qué crezco a partir de ello?

Pregúntate ¿Para qué te levantas cada mañana? Es posible que enumeres una lista bastante larga de rutinas y deberes……..

No te detengas, sigue respondiendo a la pregunta ¿Para Qué?

El POR QUÉ nos coloca en el pasado, en lleva a justificar, a buscar respuestas, a buscar causas….

El PARA QUÉ nos conecta con la motivación esencial de nuestra vida.

Un ritual antes las pérdidas y despedidas, 

que nos ayuda en estos procesos es: desapegarnos de aquello material que nos une al recuerdo inmaterial: destruir recuerdos, guardarlos en una caja, regalar cosas, tirar, limpiar, vaciar, quitar de nuestro espacio vital y de nuestra vista “eso o aquello que me recuerda a”… porque los cambios externos simbolizan nuestros procesos internos.

Abandona el resentimiento, sólo te dañará a ti mism@!!

No esperes que te reconozcan, que te devuelvan, que te agradezcan… sigue para adelante, sin soberbia, sin orgullo, es la humildad la que abre puertas! Al fin y al cabo sólo hay una dirección, ya no hay retorno, porque ya no eres el que eras hace un mes, un año, dos días, una hora… no hay a dónde volver, sólo a dónde ir y no te olvides de cerrar la puerta tras de ti!!!

“Al soltar nuestros amarres emocionales o afectivos, que nos mantienen atados a situaciones o personas que no nos corresponden de igual forma o, que pertenecen a nuestro pasado, estamos aligerando la carga para el cotidiano transitar, permitiéndonos desocupar “espacio” en nuestro ser íntegro, y así por fin, manifestar nuevas y maravillosas realidades”. (Palabras de Ricardo Raúl Benedetti -escritor autodidacta y especialista en superación personal, motivación y autoayuda.)

¡Qué importante, aprender a DESPRENDERSE!!!

Agradece lo que te ha dejado y ahora tú, déjalo ir!

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